18 de julio de 2013

Cultura y Agua en Roses y l'Estartit

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Justo cuando estaban a punto de cumplirse los 10 meses desde nuestro regreso a Barcelona y andábamos pensando cómo íbamos a "celebrar" esa efeméride, recibimos un mail a nuestro correo del viaje (beaesfeliz@gmail.com) que llamó poderosamente nuestra atención. El remitente era "Estacions Nàutiques" y el asunto del mensaje titulaba así: "Invitación viaje de prensa"... Despertada nuestra curiosidad, abrimos el mensaje y leímos un mail en el que, efectivamente, no invitaban a pasar dos días realizando diversas actividades acuáticas y culturales en dos de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, en la provincia de Girona, Roses y l'Estartit.

Respondimos al día siguiente aún algo escépticos a aceptar que nosotros pudiéramos haber sido invitados a tal evento, comunicándoles que, evidentemente aceptábamos su invitación encantados... La respuesta fue al principio decepcionante porque sólo había plaza para una persona y nosotros, claro está, queríamos ir los dos. Pero una vez más la suerte estuvo de nuestro lado concediéndonos esa segunda vacante por una cancelación de última hora y, de un día para otro, estábamos preparando las maletas para irnos dos días a la Costa Brava.


El punto de encuentro era la recepción del Hotel Terraza (www.hotelterraza.com), en la costera población de Roses. La hora indicada, las 10 de la mañana.

Desde Barcelona hay aproximadamente 1 hora y 45 minutos de trayecto en coche, la mayoría del tiempo por autopista (Cómodo y rápido, pero con peajes nada baratos). Por el camino, a través de internet, estuvimos buscando información de los que serían nuestros anfitriones en las próximas 48 horas... "Estacions Nàutiques" ¿Quiénes son? ¿A qué se dedican? No habíamos oído hablar antes de ellos, pero la verdad es que la Asociación Española de Estaciones Náuticas lleva operando en nuestro país desde hace más de una década, con 23 estaciones náuticas distribuidas por el territorio español. De esas 23, 6 están en Catalunya y, de esas 6, 2 las íbamos a conocer nosotros ese fin de semana. Primero, la "Estació Nàutica de Roses-Cap de Creus", y después la "Estació Nàutica de l'Estartit-Illes Medes". Descubrimos que las estaciones náuticas funcionan en muchos aspectos como las estaciones de esquí. A grandes rasgos, ellos se encargan de coordinar, promocionar, desarrollar y organizar cualquier tipo de evento o actividad acuática. Desde actividades más relajantes como paseos en embarcaciones a vela, submarinismo, snorkelling etc. A deportes y actividades para los más aventureros como el alquiler de motos acuáticas, cursos y competiciones de kitesurf, kayaking o sky náutico.

Pintaba todo muy bien porque nos habían enviado comentado por teléfono que estaba previsto que nos dejaran probar algunas de esas actividades. Así que teníamos muchas ganas de llegar, a pesar del madrugón para estar allí puntuales... Llegamos con 15 minutos de antelación y tuvimos que esperar un poco a que llegaran nuestros anfitriones, y nuestros compañeros. Porque también nos habían comentado que nos acompañaría otra pareja también creadores de un Blog especializado en viajes, y también invitados como nosotros por Estacions Nàutiques.

No tuvimos que esperar demasiado en el hall del hotel para que llegaran nuestros compañeros blogueros. Y no eran nada más y nada menos que Marc y Mireia, los creadores de la web de viajes Viatge 365, viajeros infatigables, expertos en nuevas tecnologías, fundadores del "Club de Viatges" y organizadores de los dos Congresos de Bloggers Vuelta al Mundo que se han hecho (por ahora) en Barcelona... O sea, unos auténticos “cracks” del mundo de los viajes y la blogosfera.


Aún nos estábamos presentando cuando aparecieron nuestros anfitriones. Eran Mireia y Josep. Ella, coordinadora de Estacions Nàutiques, y él, comercial y experto conocedor de la zona. Ellos dos nos acompañarían durante todo el día, pero antes, nos facilitaron muchísima información. Nos pasaron un dosier con mapas de la zona, con folletos informativos, con una lista de actividades y precios etc. Además, nos estuvieron comentando infinidad de curiosidades y datos sobre la ciudad de Roses, el Parque Natural del Cap de Creus, y la comarca de l'Alt Empordà.

Tomando apuntes de forma acelerada para no olvidarnos nada, Josep y Mireia nos descubrieron detalles como que el 60% del territorio pertenece a Parques Naturales. O que gracias a las condiciones inmejorables del mar y de los vientos en la Bahía de Roses, hay 330 días del año navegables. Un dato que convierte a Roses en uno de los referentes mundiales (Con permiso de La Rochelle, en Francia) en navegación a vela. De hecho, mientras escribimos estas líneas, allí ya se están preparando para recibir a los participantes del Tour de Francia a Vela. Un evento mayúsculo que recorre las costas francesas del Atlántico y el Mediterráneo, por etapas (como el tour de ciclismo) y que desde hace dos años tiene al puerto de Roses nos sólo como una etapa más del tour, sino también como punto de partida de la parte mediterránea de la competición, que finaliza en el gran puerto de Marsella.

Y hablábamos de todo ello, cuando apareció el director de la Estació Nàutica de Roses-Cap de Creus, y propietario del fantástico hotel en el que estábamos. Josep Miquel, nos saludó y atendió con extrema amabilidad y nos hizo pasar a la pequeña zona privada del hotel a pie de playa, donde nos hicimos una foto todos juntos, mientras nos explicaba con detalle que el 60% del turismo que llega a Roses es de origen francés (probablemente por proximidad), y que se trata de un turismo familiar, tranquilo y relajado, a diferencia de otros lugares de la Costa Brava... Pero quizá, de todo lo que nos contaron, lo que más nos sorprendió fue la relación de alguna de las piedras que hay en el Parque Natural del Cap de Creus, con el mismísimo genio pintor Salvador Dalí. Concretamente en el "Paratge de Tudela", se puede observar una enorme roca que los caprichos del viento y la erosión han tallado de tal manera que inspiró uno de los cuadros más famosos del ilustre pintor, el cuadro del "Gran Masturbador"... Aquí tenéis la prueba.




Nos despedimos del director no sin antes emplazarnos para vernos a la hora de comer, y nos quedamos con Josep y Mireia para empezar con las actividades que habían programado para nosotros. Nos repartimos los 6 en dos coches y nos fuimos hacia el final de la playa de l'Almadrava. La playa más al norte de Roses, metido en pleno Cap de Creus. Allí estacionamos los coches y, siempre detrás de Josep y Mireia, empezamos a caminar por el tramo del Camino de Ronda de va desde l'Almadrava hasta Cala Mojoi, hogar del archiconocido Restaurante Bulli, del prestigioso Chef, Ferrán Adrià. Mientras caminábamos e íbamos haciendo fotos del paisaje recortado de los riscos, mezclado con el traslúcido azul de las aguas calmas de las pequeñas calas, Josep y Mireia nos seguían desvelando pequeños secretos de su querida tierra. Como el placer de transitar en soledad por esos caminos preciosos en temporadas menos turísticas e ir parando en cada cala a darse un baño refrescante, descansar, y seguir caminando... Jordi y yo nos imaginábamos a nosotros mismos recorriendo solos esos parajes del Parque Natural del Cap de Creus, y nos entraban ganas de volver cada fin de semana.


Y mientras imaginábamos, Josep y Mireia ya nos estaban encaminando hacia una de las calitas que oteábamos desde lo alto del camino, en Punta Falconera... Cala de Lledó. Una pequeña calita en la que nos bañamos y nos refrescamos para protegernos del intenso calor de ese día. La temperatura del agua era agradable, tirando a fresquita, pero agradecimos muchísimo el baño. De hecho, casi no queríamos salir del agua!!


Para conseguir sacarnos, Mireia y Josep tuvieron que recordarnos que de regreso nos esperaba una deliciosa paella en un restaurante que prometían nos iba a encantar, a pie de playa... Y como ya sabéis que no hay nada como darse un baño para que a uno le entre el hambre, ya estábamos todos salivando al pensar el probar esa paella. Así que salimos, nos secamos un poco al sol, nos cambiamos y emprendimos el camino de vuelta. Camino durante el cual, nuestros anfitriones continuaron explicándonos cositas... Por ejemplo, sobre la cantidad de oferta turística que hay en la zona, con empresas que dedicadas al paracaidismo y al parapente. Con un "Túnel del Viento" (Ese súper ventilador que sirve para simular una caída libre), con multitud de rutas de montaña y senderismo en Parques Naturales y, evidentemente, todas las especialidades relacionadas con el agua, ya sea mar, ríos o lagos... Yo estaba loca de contenta. Después de tanto tiempo sin enfundarnos la mochila y sin poder hacer ninguna escapada ni viaje, estábamos en un lugar precioso, a gastos pagados, y con una compañía genial. ¡¡Era un buen momento para volver a volar!!


Y caminando, caminando llegamos de nuevo hasta la playa de l'Almadrava. Una pequeña pero preciosa playa de ambiente muy familiar. Se respiraba un aire tranquilo, a pesar de que estaba llenita de gente disfrutando del sol, de la arena, del agua y de bebidas bien frías... Llegamos hasta el principio (o el final, según se mire) de la playa. Allí, justo en la esquina, nos detuvimos para sentarnos en una de las mejores mesas de la terraza del "Restaurante Santa Llúcia", desde la que, como podéis ver en la foto, teníamos unas vistas privilegiadas de la playa. Pero claro, de un restaurante uno no espera sólo unas buenas vistas, no? También és importante una buena atención y, sobretodo, una deliciosa comida. Y para dejar claro que el Santa Llúcia es un buen restaurante apareció el propietario para darnos la bienvenida, saludarnos personalmente y, atendernos de maravilla mientras esperábamos que nos sirvieran la prometida paella. Antes, eso sí, unos buenos entrantes a base de ensaladas y unos mejillones buenísimos. Ya sólo faltaba rematarlo con la paella y, por fin, la paella llegó!


Para responder a la pregunta de si la paella cumplió con las expectativas, os dejaremos la imagen de ella tan sólo una media hora después de que la sirvieran...


Interesantes charlas sobre, Roses, Catalunya, el mar, las montañas y los viajes antes de ponernos en marcha de nuevo para continuar con las actividades programadas.
Fuimos a por los coches y nos llevaron hasta el puerto de Roses, donde casi no llegamos a subir al "Catamarán Magic" que sale cada día desde principios del mes de junio hasta finales de septiembre para hacer varios tipos de recorridos bordeando las costas de l'Alt Empordà y el Cap de Creus. Para nosotros, habían elegido un recorrido desde el puerto de Roses hasta Cadaqués, y después regresar llegando hasta Ampuriabrava antes de volver al puerto de Roses... Un recorrido de dos horas y media en el que pudimos disfrutar del placer de tumbarnos en las redes de la parte delantera de la embarcación, sintiendo la ligera brisa marina. Allí nos tumbamos y fuimos admirando el paisaje precioso de los escarpados riscos del perfil del Cap de Creus. Poco a poco fuimos llegando hasta Cadaqués, uno de los pueblos más pintorescos de toda la Costa Brava catalana, con sus casas blancas dibujadas sobre la montaña. Fue precioso, y no paramos de tomar fotos y más fotos... A las calas, a las paredes recortadas de roca, a Cadaqués, a sus pequeñas embarcaciones de madera atracadas en el puerto pesquero, y al precioso Faro de Cadaqués, en lo alto de una pared llena de cicatrices del viento y el mar.


Y tras virar frente a las costas de Cadaqués, emprendimos el camino de regreso. Pero no sin antes detenernos en una pequeña cala, de las muchas que hay a lo largo del recorrido del Cap de Creus, muy tranquila, para todo aquel que quisiera se lanzara al agua para refrescarse, nadar, o hacer snorkelling... En el barco nos facilitaron unas rudimentarias máscaras y tubo, y nos tiramos sin complejos al agua para ver si encontrábamos algo de vida marina. Desgraciadamente, aunque el baño fue maravilloso y bien refrescante, vida marina encontramos bien poca. Escasos pececillos no muy grandes y de poco colorido... Suponemos que tenemos el listón muy alto tras nuestro paso por los fondos marinos caribeños de México. Aun así, lo pasamos muy bien tirándonos desde el catamarán y chapoteando como locos en una cala preciosa en la que estábamos prácticamente solos.


Después del baño, nos dirigimos hacia la bahía de Roses donde las condiciones del viento eran favorables para iniciar la navegación a vela. Así que se apagaron los motores y se izaron las velas... Se hizo el silencio. Sólo interrumpido por el romper de las olas contra el barco. Los pasajeros y tripulantes nos quedamos callados por unos minutos y escuchamos el sonido del viento empujando las velas, llevándonos hacia donde él quería llevarnos... La verdad, para nosotros dos, que nunca habíamos navegado a vela, fue una sensación maravillosa. Muy, muy recomendable. No se podía estar más relajado.


El viento y el capitán del catamarán nos llevaron frente a las costas de Ampuriabrava, donde pudimos ver cómo otros aprovechaban también la fuerza y la energía del viento para practicar sus deportes favoritos, antes de virar de nuevo y emprender ahora sí, ya el camino de regreso al puerto de Roses. Donde fuimos a por los coches y donde nos despedimos de Josep y Mireia, nuestros anfitriones en Roses. Nuestros guías de un día espléndido de sol, cultura, mar, gastronomía, viajes, viento, Parques Naturales, rocas y pueblos con encanto. Allí nos despedimos dándoles las gracias y emplazándonos para algún otro evento en el futuro... Esperamos verlos de nuevo... Nosotros nos íbamos hacia la que sería la segunda parte de este viaje de dos días. Nos dirigíamos hacia l'Estartit, donde primero nos alojaríamos en el "Hotel Medes II". Un hotel en el centro de l'Estartit, a sólo 5 minutos caminando del puerto. Allí nos alojamos para pasar la noche en una habitación amplia y cómoda, con vistas a la piscina del hotel. Eso sí, cuando llegamos, el aire acondicionado de la habitación no funcionaba correctamente. Llamamos a recepción para ver si podían arreglarlo y, aunque mandaron un técnico, no lo solucionaron del todo. Aun así, la noche no fue muy calurosa como para que estuviéramos incómodos.

Después de una fantástica ducha, nos reunimos de nuevo con nuestros compañeros bloggers Marc y Mireia para cenar en el restaurante del hotel. La cena estaba también incluida en la habitación. Y es que los amigos de Estaciones Náuticas no de olvidaron de ningún detalle para que nosotros sólo nos dedicáramos a disfrutar de nuestra visita a la Costa Brava... La cena fue mejorable, el descanso reparador, y el desayuno a la mañana siguiente, bueno y abundante.

A las 9:30 estaba previsto que nos encontráramos con Silvia en la recepción del hotel, y allí estuvo puntual. Ella sería nuestra guía y anfitriona durante todo ese segundo día de viaje. Ella es la gerente de "Estacions Nàutiques de l'Estartit-Illes Medes" y desde el primer momento se mostro servicial y amable con nosotros.

Cuando estuvimos listos, subimos en su coche para ir directamente a la playa de l'Estartit, justo en el punto en que Benji tiene ubicado "Medaventura", con su chiringuito de playa donde tomar algo bien freso a la sombrita, y su negocio de deportes acuáticos justo al lado... Pero si l'Estartit tiene algo característico que le distingue de los demás destinos de la Costa Brava, son les Illes Medes. Un archipiélago de islas de unas 22 hectáreas situado a tan sólo 1 kilómetro frente a las playas de l'Estartit. Un archipiélago formado por 7 islotes y algún arrecife que han sido declarados Reserva Natural por su belleza y su riqueza en flora y fauna marina. Y además, regalan unas vistas preciosas a los visitantes desde la misma playa de l'Estartit. Y, si además, le ponemos unas motos acuáticas, unos kayaks y unas tablas de surf delante, aún se vuelve más atractiva la visita, no?


Foto Propiedad de Mireia Salvador
Después de hablar con Benji de todas las actividades acuáticas que se pueden realizar en su empresa y en todo l'Estartit, pasamos a enfundarnos los chalecos salvavidas (seguridad ante todo) y hacernos una foto todos juntos para dejar constancia de ese día. Como podéis ver en la foto, siempre hay alguna más payasa que los demás a la hora de posar... Y hecha la foto oficial, ya estábamos preparados para iniciar la primera de las actividades que nos tenían preparadas. Aprovechando que era temprano, el agua estaba bien calmadita y había pocos bañistas, nos subimos a unas motos acuáticas para probarlas y dar un bonito paseo entre los islotes de les Illes Medes.

Foto Propiedad de Mireia Salvador
El paseo fue de 30 minutos en los que 15 minutos estuvo al mando del pilotaje Jordi, y otros15 minutos yo misma... Fue muy divertido. Sobretodo conducirla uno mismo. Y el paseo por las Illes Medes fue precioso. Allí nos dimos cuenta de porqué esta reserva natural es de los lugares más visitados de toda la Costa Brava catalana, y de porqué es uno de los lugares más atractivos del país para iniciarse en el mundo del submarinismo... Hay decenas de empresas que se dedican a ello, además de organizar excusiones con barcos de fondo transparente para poder apreciar la belleza marina sin mojarse, y otras excursiones para hacer snorkelling. Eso sí, es de los pocos lugares donde se respeta la ordenanza de no tocar nada y del turismo responsable y ecológico. El único modo de conservar ese tesoro marino.


Foto Propiedad de Mireia Salvador
Regresamos con Benji eufóricos por lo que habíamos disfrutado con las motos acuáticas, y él nos propuso algo más tranquilo para rebajar un poco esa adrenalina... Así que nos dio a cada uno un remo y una tabla de surf, nos explicó un par de trucos, y nos mandó al agua a practicar un deporte que está muy de moda. El Paddle Surf... Y debo decir que a mí se me dio bastante bien desde el primer momento. Quizá el voley playa me ha dado un equilibrio que, sin duda, Jordi no posee.. je, je... El pobre se pasó como una hora intentando aguantar más de 5 minutos en pie sobre la tabla, sin éxito. Estuvo más rato en el agua que sobre la tabla, pero hay que decir que lo soportó con dignidad, teniendo en cuenta que él fue el único que no lo consiguió.

Foto Propiedad de Mireia Salvador
Después del Paddle Surf, Benji nos tenía preparada otra actividad, algo más movida. Se trataba de algo nuevo llamado Fly Fish, que él vio en uno de sus viajes a Indonesia y que quiso traer a su ciudad. Nosotros habíamos visto algún video por internet para saber de qué se trataba y la verdad, tenía muy buena pinta... Pero tuvimos que esperar un rato, porque el la lancha necesaria para la actividad no llegaría hasta la una del mediodía, así que charlamos un con Benji para informarnos bien de otras actividades que ofrecía en su empresa (kayaks, submarinismo, y organización de despedidas de solter@) y después nos pusimos a jugar un partido de voley playa improvisado en una red que allí había... Pero cuando llegó la hora, nos volvimos a poner los chalecos salvavidas, y nos subimos al Fly Fish.

Foto Propiedad de Mireia Salvador
Para aquellos que no lo conozcáis, es una actividad parecida a la famosa "banana", pero con capacidad para más personas y preparado de forma aerodinámica para alzar el vuelo cuando no hay mucho peso y las condiciones del viento lo permiten. Aquí os dejamos una foto sacada de internet que demuestra hasta donde puede alcanzar el vuelo el Fly Fish...


En nuestro caso, al ser seis personas, bien pesadas, y con poco viento soplando, no tuvimos la "suerte" de elevarnos tanto, pero lo disfrutamos mucho y nos echamos unas buenas risas cada vez que alguna caía al agua y había que ir a rescatarlo.

Tras la mañana de actividades, y después de despedirnos de Benji y su equipo, llegó la hora de ir a comer. Estábamos hambrientos y Silvia nos llevó hasta el puerto de l'Estartit, donde está situado el "Restaurante El Volantí", con unas vistas privilegiadas del puerto deportivo del pueblo desde su terraza. Allí comimos muy bien todos. La comida estaba exquisita y la compañía era excepcional. Entre diferentes pescados a la plancha, pies de cerdo y algún plato de bacalao, estuvimos charlando de nuevo sobre viajes, nuevas tecnologías y actualidad. Lo pasamos muy bien y comimos mucho. Costó levantarse de nuevo, pero Silvia nos tenía también preparada otra bonita actividad para la tarde. Algo más relajada, pero muy interesante.


Foto Propiedad de Mireia Salvador
Para ello, subimos a los coches y nos fuimos hacia el interior, unos 15 minutos de trayecto, hasta la población de Colomers. Allí, en una explanada junto al río Ter, tiene ubicada su empresa Roger. Un catalán, bombero de profesión, pero que ha montado también la empresa "Kayak del Ter". Allí frente a un enorme autobús rojo de dos plantas, típico londinense, que Roger utiliza como almacén, hicimos las presentaciones, algunas fotos, y nos explicaron en qué consistiría la actividad de la tarde... Un suave y sencillo descenso por el río Ter pasando por algunos tramos de rápidos de dificultad leve, y disfrutando de un paisaje difícil de ver en terrenos tan cercanos a la costa. Así, nos volvimos a poner el chaleco salvavidas, agarramos cada uno nuestro remo, y prestamos atención a las instrucciones básicas que Roger nos dio para controlar mejor el kayak antes de lanzarnos al agua.

Foto Propiedad de Mireia Salvador

Y cuando estuvimos todos listos, empezamos a remar!... El paseo fue muy bonito. Tranquilo. A ratos íbamos charlando con Roger y los demás. Comentando cada cosa que veíamos.
Roger nos contó algunas anécdotas, la más curiosa de ellas, el porqué del nombre de una playa llamada "Del Alemán". No os la contaremos. Tendréis que ir a visitar a Roger para que os la cuente... je, je... Pero también nos dijo que es fácil ver tortugas en algunos tramos del río. Tomando el sol. Y nos decía el nombre de cada pájaro que veíamos volar sobre nuestras cabezas... En definitiva, un paseo en kayak precioso, de unas dos horas de duración, desde Colomers hasta la población vecina de Vergés. Allí desmontamos de nuestros kayaks, y esperamos a que nos vinieran a recoger con la furgoneta que la empresa dispone para ese menester mientras comentábamos los mejores momentos del trayecto, del día, y del fin de semana...


Porque aquí acababan dos maravillosos días. Aquí terminaba nuestro viaje por la Costa Brava. Lo bueno es que no nos queda muy lejos para volver cuando queramos (Que volveremos seguro). Lo malo, que quizá no podamos contar con la compañía de los amigos de "Estacions Nàutiques", ni de Marc y Mireia, una pareja genial, a la que admiramos, y querríamos siempre a nuestro lado.


Muchas gracias a ellos por su compañía, simpatía y compañerismo. Y muchas gracias a Estacions Nàutiques por invitarnos a esta experiencia fantástica en Roses y l'Estartit. Esperamos poder repetirlo, porque estamos seguros que a este tipo de viajes, podríamos acostumbrarnos... je, je.

Un abrazo a todos!!
18 de abril de 2013

Sobre libros y rosas

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Acudimos de nuevo a este Blog en vísperas de un día importante. Un día precioso que inunda las calles de nuestra querida Barcelona, y de toda Cataluña, de libros y rosas.

El día 23 de abril, el día de Sant Jordi. Un día especial por muchas razones. En primer lugar, porque se celebra la onomástica de mi otra mitad. De la otra mitad de este bonito binomio llamado "Bea y Jordi". Un binomio que ha formado parte del título de este blog desde sus inicios, y que nos sigue provocando una sonrisa cada vez que lo leemos, o acudimos a él.

Sí, Jordi celebra su santoral en este día tan floral y cultural que convierte las calles catalanas en un laberinto de jardines al aire libre, y en una inmensa librería en la que poder perderse entre títulos de libros olvidados... Sí, es un día que, personalmente, me emociona. Que me gusta disfrutar en la calle. Paseando entre la gente de aquí, participando orgullosa de esta bella tradición, y la gente de allá, que se deja embriagar por el festejo descubriendo por vez primera cómo las rosas y los libros pasan a ser portadas de los periódicos y los protagonistas indiscutibles de la actualidad, relegando todos los problemas y las miserias por un día.

Tengo recuerdos maravillosos de este día. Desde la vez primera que un chico se atrevió sonrojado a sorprenderme con una rosa y un poema, o la primera ocasión en que yo regalé un libro con una dedicatoria interior escrita por mí, en lo que fueron mis primeros versos de chiquilla enamorada, hasta aquella ocasión en que llegaron de visita unos amigos lejanos y tuve que explicarles el porqué de las rosas y los libros caminando por las calles de Barcelona. Les explicaba que los hombres regalan una rosa a su amada en honor al caballero Sant Jordi, que según cuenta la leyenda, mató al dragón que retenía a su princesa y que, al caer al suelo la primera gota de sangre que brotó de la herida del dragón, creció una rosa hermosa, que Sant Jordi arrancó para entregársela a su amada... Les conté también cómo, desde ya hace muchos, se conmemora también el 23 de abril, la muerte de dos grandes escritores de la literatura universal como fueron Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Y que esa es la razón por la cual las mujeres catalanas sorprenden a los hombres importantes de su vida con el regalo de un libro.


Como digo, muchos recuerdos y muchas historias rodean este día que ha sido siempre tan especial. Pero este año lo vamos a vivir con más intensidad aún si cabe. Las circunstancias personales y las confabulaciones del destino han querido que en este próximo 23 de abril, las rosas y los libros sean protagonistas no sólo en las calles catalanas, si no en nuestras vidas.

Primero hablaremos de los libros. Y decimos "libros", en plural, porque hay dos libros que marcan estos días nuestras vidas. Dos libros que nos son ni serán "Best Sellers" ni batirán récords de ventas. Pero son dos libros que dejarán huella en nosotros. El primero de ellos ya está disponible en las librerías. Se llama "Com preparar un gran viatge (Manual dels rodamóns)", escrito por dos amigos viajeros Itziar Marcotegui y Pablo Strubell. Una pareja de Madrid que escribieron hace ya unos meses la versión en castellano (Cómo preparar un gran viaje) con bastante buena acogida en las librerías y que aprovecharon unas visitas a Barcelona para promocionar su libro para contactar con nosotros y charlar un buen rato. De esa charla nació una entrevista que registraron y publicaron en su blog (www.ungranviaje.org). Podéis escuchar la entrevista en su blog, o simplemente haciendo click en este enlace que aquí os ponemos "Entrevista de Pablo e Itziar a Bea y Jordi" donde sólo tendréis que clickar donde pone "Escuchar el Podcast".

Pero de esa entrevista también nació una buena amistad y muchas ganas de colaborar y volvernos a ver. Y así, cuando Pablo e Itziar decidieron lanzar la versión catalana de su libro, nos pidieron ayuda para su traducción. Evidentemente, fue Jordi el que más colaboró, pero ambos pusimos nuestro granito de arena para que ese bonito proyecto de dos amigos viera a luz. Y así ha sido. Su manual para grandes viajeros en catalán ya se puede comprar, y nosotros os lo recomendamos desde aquí.


Pero ya hemos dicho que no sólo un libro ha marcado nuestra actualidad. Hay un segundo libro que llevamos en el corazón. Éste no está (aún) en las librerías. Quizá no lo esté nunca. Pero seguro que será el libro más importante de nuestras vidas. Porque es un libro que estamos escribiendo nosotros. Un libro basado en todo lo que hemos vivido en estos dos últimos años. Un libro en el que queremos entregarnos en cuerpo y alma. Un libro en el que volcar todos los sentimientos y pasiones que hemos experimentado en ese tiempo. En él contaremos muchísimas cosas. Algunas ya han sido escritas en el blog, pero otras muchas no se contaron jamás. Algunas de ellas incluso nos cuesta hablarlas entre nosotros porque se hace duro recordar. Otras os harán sonreír. Otras llorar... Queremos desnudarnos y contarlo todo. Ese libro ya está en marcha. Quizá esté escrito ya un tercio de lo que queremos contar. Pero aquí, ahora, sólo os queremos desvelar como primicia las primeras frases. El inicio de una gran aventura...

"Siempre había pensado que a todos nos llega un momento en la vida en el que miramos a través del cristal de una ventana, con la vista clavada en el horizonte, y nos damos cuenta de que ya nada volverá a ser igual."

Estamos trabajando para que este proyecto vea la luz a lo largo de este año 2013. Esperamos que sea así. Ya os iremos informando sobre su evolución.

Pero también las rosas serán protagonistas en nuestras vidas este próximo 23 de abril. Este año más que nunca ¿Porqué? Pues porque este año vamos a montar un puestito en pleno centro de Barcelona en el que estaremos todo el día de Sant Jordi vendiendo rosas. Hemos pedido los permisos pertinentes al ayuntamiento de la ciudad y tenemos un lugar privilegiado en el corazón de la ciudad. Junto a Plaça Catalunya. En la esquina de Paseo de Gracia con Calle Caspe. Allí estaremos esperando a todos aquellos que se quieran acercar a participar de tan bonita tradición. Así que, si queréis comprarle una bonita rosa a vuestra amada, ¡¡no dudéis en venir a visitarnos!!


¡¡Os esperamos!!

Besos a todos.
11 de marzo de 2013

Seis meses después...


Hoy nos echábamos las manos a la cabeza cuando nos dábamos cuenta de que ya ha pasado medio año desde el regreso de nuestro gran viaje. Al filo de la medianoche, cuando el día 10 de septiembre se retiraba para dar paso al día 11, aterrizábamos en el aeropuerto de Barcelona y poníamos punto y final a una gran aventura... Pero todo eso ya lo sabéis. Ya escribimos todos los detalles en un último post que escribimos ya desde la familiaridad de nuestro sofá. Aquel último post quiso expresar y desvelar el batiburrillo de sentimientos que nos asaltaron en las primeras semanas tras una experiencia de semejante calado. Y quiso poner fin también a este Blog. De hecho, en él nos despedíamos definitivamente de todos vosotros. En ese momento, era lo que me pedía el cuerpo. Se había acabado la aventura, se había terminado el viaje, y no encontraba el sentido ni la razón para continuar escribiendo. Probablemente, porque me resultaba demasiado doloroso aceptar que la aventura había llegado a su fin, y escribiendo sólo conseguiría ahondar en la herida, recordándome una y otra vez, que todo había terminado.


Pero han pasado seis meses desde entonces, y el tiempo ha cumplido con su misión terapéutica. Hoy, me apetece escribir y recordar todo lo vivido. Me apetece volver a "charlar" con vosotros y reencontrarme con la mejor etapa de mi vida. Pero no sólo pretendo recordar, no quiero vivir sólo del recuerdo, también quiero compartir con vosotros algunas novedades y algunas sorpresas que nos ha deparado el regreso. Además, creo que puede ser didáctico y útil para futuros viajeros que alberguen dudas y miedos ante la idea del regreso a casa tras un gran viaje. Sabemos que cada vez son más las personas en España y todo el mundo que deciden colgarse la mochila a la espalda y emprender la aventura de viajar con la idea de conocer un poco mejor el loco mundo que hemos creado entre todos. Algunos de estos nuevos aventureros ya se han puesto en contacto con nosotros en estos meses y nos han preguntado muchas cosas. Siempre hemos intentado responder con la mayor rapidez y sinceridad que nos ha sido posible. Con algunos incluso hemos quedado para vernos y charlar tranquilamente tomando un café mientras intentábamos darles el empujón necesario para que superaran sus temores.

En definitiva, lo que quiero decir es que son varias las razones que me han devuelto la emoción por retomar este Blog. Ahora mismo, aún no sé si habrá más posts después de este, pero sí sé que éste lo hago con ilusión renovada. Una ilusión que las primeras semanas tras la vuelta no era capaz de encontrar.

Y quizá deba empezar por ahí, por lo que pasó tras las primeras semanas... Al principio, desesperación. La ilusión de los primeros días llenos de reencuentros con familia y amigos (incluso hubo un reencuentro con nuestros valencianos Alberto y Susana para comer Pad Thai), dejó paso inexorablemente a un sentimiento desesperado por volver a huir. Queríamos regresar al camino. Volver a cargar con las mochilas y largarnos de nuevo lejos, muy lejos. De hecho, una de las primeras cosas que hicimos en esos días fue volver a ponernos en contacto con nuestros amigos en México para preparar nuestro regreso inmediato a Playa del Carmen... Pero las cosas no serían tan sencillas. Había que solucionar varios temas que nos retenían aquí. El piso, la hipoteca de Jordi. Un error del pasado que haría las funciones de grilletes para mantenernos presos en España. La hipoteca, aquel invento que hace unos años era la panacea de la búsqueda de la felicidad para cualquier pareja, se convertía en nuestro mayor enemigo... La situación del país y un puñado de leyes injustas nos impedirían desencadenarnos y buscar un nuevo comienzo en un nuevo país.

Ambos sin trabajo (Jordi había pedido una excedencia pero su empresa le denegó la reincorporación), con una precaria situación económica, con el lastre de la hipoteca, y la desesperación de sentirnos atados a una realidad de la que ansiábamos huir, caímos en el desánimo... Habíamos pasado del todo a la nada demasiado deprisa. En ese difícil punto, había dos modos de reaccionar. Positivamente, o negativamente. Intentando mirar hacia delante y encontrar el modo de seguir persiguiendo nuestros sueños, o abatiéndose y abrazando la depresión... Curiosamente, Jordi optó por la segunda de ellas, y yo, por la primera.


En mi caso, me puse rápidamente en contacto con mis amistades para que me ayudaran a encontrar un trabajo que paliara ligeramente la sangrante situación económica en la que nos encontrábamos. Muchas eran las voces que me decían que era casi imposible encontrar trabajo en España pero, la verdad fue que no tardé más de una semana en empezar a trabajar como camarera en un restaurante. Poco a poco, volví a reunirme con mis compañeros del grupo de volei playa y, sin darme cuenta, había empezado a encontrar mi sitio de nuevo.

Jordi, por otro lado, se encontró con una situación que le superó. La constante negativa de los bancos a negociar cualquier solución que aliviara su hipoteca. La negativa de su anterior empresa a reincorporarle. Y las dificultades burocráticas para conseguir acogerse a la situación de cobro por desempleo, le hicieron caer en una profunda zanja de la que no podía salir. Se encerró en casa, apenas salía y no estaba con ánimos de hacer nada... Fueron semanas difíciles. Pero, igual que cuando estábamos de viaje y nos encontrábamos en una difícil situación siempre ocurría algo que nos hacía ver la luz al final del túnel, también en ese momento se nos presentó una oportunidad que nos permitiría ver las cosas con más optimismo, sobre todo a Jordi... Nos propusieron ir a vivir a Barcelona, a casa de mi abuela, a la que le haríamos compañía y la cuidaríamos sin tener que pagar alquiler. Eso nos permitió poner en alquiler nuestro piso de Sabadell. Lo que alivió, y mucho, nuestra situación económica.

Ese alivio permitió a Jordi recupera algo su optimismo y se animó a volver a entrenar a hockey. Esta vez como jefe, como entrenador de un equipo de juveniles. Una actividad que le permite oxigenarse y ganar también algo de dinero extra. También vendió el viejo coche que le cedió su padre para comprar con ese dinero una moto de segunda mano de 125 c.c. con la que se mueve (nos movemos) por Barcelona. Quizá una bonita herencia de nuestro paso por Asia y sus motos de alquiler.


También hemos podido ver lo grande que está nuestra primera sobrina Emma, que nació apenas una semana después de que iniciáramos el viaje. O sea, que acaba de cumplir 2 años. Y hemos podido vivir junto a los nuestros el nacimiento de una segunda sobrinita, Irene, la hija de mi hermano Toni y su mujer Àngels. Recién nacida, arrugada y con los ojos aún cerrados, nos saludaba por primera vez...


Así que, actualmente, nos tenéis viviendo en el centro de Barcelona, con pequeños trabajos que nos ayudarán a poner en marcha nuestro proyecto de emigrar... Si al final lo conseguimos, prometemos contarlo aquí, compartiéndolo con todos vosotros.

Yo estoy bien, y Jordi sigue recuperándose. Cada vez está mejor. Está recuperando el optimismo. En estos días en que nos hemos reunido con futuros viajeros, le he oído decir que vamos conformando nuestras vidas como si fuera un puzle en el que nosotros somos la pieza central alrededor de la cual vamos colocando piezas que encajan a la perfección con nosotros. Las que no encajan las descartamos y nos quedamos con las que están hechas a nuestra medida. Todas esas piezas (familia, amigos, trabajos, aficiones, casa, coche, etc.) conforman el puzle de nuestra vida... Y el día que decidimos marcharnos fue como sacarnos a nosotros mismos, a la pieza central, de ese centro del puzle. El viaje nos ha moldeado, nos ha transformado, nos ha cambiado. Es un hecho que ya no somos los mimos. Y al regresar, no podemos volver a encajar esa nueva pieza que somos en el centro del antiguo puzle. Es imposible encajarla de nuevo. Hay que empezar otra vez por el principio y conformar un nuevo puzle, con nuevas piezas. Quizá algunas de las antiguas siguen estando ahí, otras no, pero la mayoría serán nuevas, y de nosotros depende escoger otra vez las correctas. Las que encajen con nuestro nuevo yo. Y cada uno necesita su propio tiempo para conseguirlo.

No sé... Quizá sea algo rebuscado o confuso, pero creo que tiene gran parte de razón. Espero poder contar aquí pronto que por fin hemos encajado todas las piezas, y que estas nos han llevado a descubrir nuevos horizontes, y cumplir nuevos sueños.

Muchas gracias a todos los que leísteis el Blog, o parte de él, cuando el viaje estaba en curso, y a todos los que lo hacéis ahora. Ha sido emocionante volver a escribir aquí después de tanto tiempo.

Hasta pronto.
2 de octubre de 2012

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No os podéis imaginar la cantidad de veces que me he sentado frente al ordenador en estos últimos días para empezar a escribir estas letras.
Ya en nuestra casa de Sabadell, en la tranquilidad y el cobijo de nuestro sofá, he abierto esta página en blanco decenas de veces sin conseguir escribir ni una sola palabra. He tenido tiempo de sobra para escribir. La calma necesaria. Pero era incapaz. No conseguía escribir ni una sola letra... Con el paso de los días, empecé a darme cuenta de la realidad de lo que me estaba ocurriendo. No es que no fuera capaz de escribir. No era que no me salieran las palabras. La única razón por la que mis dedos eran incapaces de empezar a presionar con algo de sentido las letras de este teclado, era mi negación ante un hecho irremediable. Ante el fin de la aventura. Ante el fin de este Blog. Escribir este post, significa poner el punto y final definitivo. Significa escribir la palabra FIN. Cerrar una puerta. Acabar una etapa.

Una puerta cerrada, una etapa acabada, una palabra FIN escrita, que nos han llevado hasta un punto que jamás hubiéramos querido que llegara. Porque no es fácil aceptar que el viaje se ha acabado. No es fácil asumir que el mejor año y medio de nuestras vidas ha terminado... Es ley de vida, sí. Es lo que toca ahora, sí. Pero cuesta escribir las últimas palabras.

Porque este Blog nos ha servido como un balcón que asomaba a nuestra casa. Este Blog nos ha mantenido cerca de los nuestros cuando lo hemos necesitado. Como un cristal transparente tras el cual los podíamos ver y saludar... Este Blog ha sido nuestro cuaderno de bitácora. Nuestro diario de viaje. Este Blog ha sido el medio que nos ha permitido conocer gente que jamás hubiéramos conocido sin él. Este Blog nos ha acercado a personas que no conocemos, pero que han viajado con nosotros desde sus casas. Este Blog nos ha hecho llegar mensajes y comentarios que nos han sacudido el alma, y nos han emocionado. Este Blog ha sido nuestro compañero de viaje... Y este blog acaba aquí. Ya no habrá más posts después de éste. Las de hoy, serán nuestras últimas palabras.

Porque lo fácil sería continuar escribiendo. Seguir contando nuestras aventuras. Sean las que sean que nos depare el futuro. Y decimos que sería lo fácil porque siempre es más sencillo continuar haciendo algo que te gusta, que dejar de hacerlo. Es difícil saber cuándo es el momento de parar... Y nosotros pensamos que este es el momento de parar, dar las gracias, y decir adiós.


Se cumplen tres semanas desde que nos reunimos con nuestras familias y amigos en el aeropuerto de Barcelona. Tras 19 meses y medio, las sonrisas, los abrazos, alguna lagrimita, besos y bromas... Era lo que tocaba. Con nosotros aún un poco aturdidos por el largo día de viaje. Con dos vuelos de avión incluidos. Y sobrepasados por el enorme recibimiento de los nuestros (con pancarta incluida) en la Terminal 1 del aeropuerto, casi no podíamos ni reaccionar. Las palabras llegaban a nuestros labios tarde, a destiempo. Siempre alguien se nos adelantaba a la hora de hablar. Había muchos nervios y mucha ilusión entre los que nos esperaban y casi no nos dejaban tiempo para responder a las preguntas ansiosas que no cesaban de sonar. Era normal. Había mucho que decir. Pero nuestro cerebro casi no coordinaba. En lugar de las palabras, optamos por los abrazos, y por dejarles hablar a ellos. Era lo más fácil. Y ya tendríamos tiempo de contar aquellas anécdotas e historias que todos estaban esperando.


Estuvimos más de una hora en el aeropuerto antes de que los primeros empezaran a marcharse. En ese tiempo hicimos muchas fotos. Todos tenían cámara y todos querían fotos así que hemos reunido todas las que hemos podido y os las mostramos aquí, en este enlace: "Fotos de los Reencuentros"... En él podréis ver fotos también de los días posteriores en que fuimos reuniéndonos con más amigos y más familia.

Reuniones que llegarían en los días posteriores al regreso. Pero nosotros ahora nos queremos centrar en los días anteriores a nuestra llegada a Barcelona. Sin ahondar mucho en detalles. Porque pasamos tres días en Bangkok en los que no hicimos gran cosa. Bangkok ya lo conocíamos sobradamente así que nos reservamos tres noches en nuestro querido hotel Rambuttri Village.


Una ciudad y un hotel que nos habían regalado momentos inolvidables con buenos amigos. Allí nos habíamos reencontrado con Anna Zurano y Arnau. Allí nos habíamos vuelto a cruzar en el camino de nuestros valencianos favoritos, Susana y Alberto. Nuestra querida anciana de la lavandería y otras muchas personas que fueron desfilando ante nosotros en nuestros días en Bangkok... Pero Bangkok, y el hotel Rambuttri Village aún nos tenían reservada otra gran sorpresa. Una de esas sorpresas que sólo podían ocurrir en este gran viaje.

Y es que, tras pasar el primero de los tres días en Bangkok explorando las tiendas y los mercados en busca de algunos encargos para algunos amigos, comprando algún caprichito para nosotros, y bañándonos en la magnífica piscina de la azotea del hotel, llegamos por la noche a la habitación y nos pusimos a ver algún capítulo de alguna de nuestras series favoritas. Estando Jordi ya dormido, me puse yo a escribir en el ordenador mientras tenía el facebook abierto. En un momento de la noche, recibí un mensaje. Se trataba de Erica, una seguidora de este Blog y de nuestras aventuras por el mundo. Una mujer argentina residente desde hace ya muchos años en Castelldefels (Barcelona) y que, casualmente, estaba pasando junto a su familia unos días de vacaciones en Tailandia. Y, como realmente es una buena seguidora del Blog, convenció a los suyos para alojarse en el Rambuttri. O sea, ¡¡estaban alojados en el mismo hotel que nosotros!! Nos escribían desde una habitación justo en el piso bajo la nuestra. Increíble, ¿no?... Nos propuso quedar para conocernos y, como ya era muy tarde ese día, quedamos en encontrarnos todos a la mañana siguiente en la piscina.


Como podéis ver en la foto, así fue. De izquierda a derecha, la propia Erica, su marido Adrián, su hija Vicky y el morenazo de Jordi... Estuvimos con ellos charlando toda la mañana.

Nos pasaron las horas entre chapuzones y pláticas. Hubo muy buen "feeling" con ellos y se nos pasaron las horas hasta el punto en que nos dimos cuenta que ya eran las tres de la tarde y no habíamos ido a comer. Fue entonces cuando propusimos ir a comer juntos un buen "Pad Thai" justo en frente del hotel y continuar hablando de todo un poco. Estábamos muy contentos de haberlos conocido. De haber coincidido con ellos. Y además fue una situación muy curiosa, porque Erica había leído todo nuestro Blog, con lo que nos conocía a la perfección y sabía prácticamente todo de nuestra aventura. Fue casi como encontrarse con una vieja amiga. Una persona que te conoce desde hace tiempo y, desde el primer momento la tratamos y nos trató con mucha confianza. De lo cual nos alegramos, porque nos permitió conocer a una persona maravillosa, con una familia adorable.

Nos despedimos de ellos por la tarde pero con la promesa de reencontrarnos para ir a un mercadillo nocturno juntos. Tanto ellos como nosotros queríamos intentar hacer algunas compras antes de regresar a casa.
Ellos también debían tomar un vuelo a Barcelona al día siguiente, pero así como el nuestro despegaría a las 9 de la mañana, el de ellos tenía que salir por la noche... Cuando nos volvimos a encontrar ya caída la noche, fuimos directos hacia el mercadillo. Allí fuimos recorriendo tranquilamente todos los puestitos, preguntando precios e intentando negociar. Compramos algo de comer y algunas cosillas para nosotros. Jordi se compró unas chanclas "copy China" Adidas por 120 bt (3,05 euros). También se compró una gorra con el típico símbolo de los "New York Yankees" de la liga de “baseball” estadounidense, por 220 bt (5,80 euros) y estuvimos los 5 probándonos zapatillas deportivas de saldo y segunda mano en busca de alguna ganga. Una ganga que finalmente no encontramos... Yo me compré unas chanclas copia de las "havaianas" por 140 bt (3,56 euros) y unos auriculares para el Ipod copia de la marca "Philips" por 100 bt (2,54 euros).

Cuando nos cansamos de buscar buenos precios y de regatear, nos fuimos a comer un kebab por la calle. Estaba riquísimo, por 60 bt (1,52 euros), pero picaba que parecía la muerte pasando por el esófago.


Ya cansados, decidimos regresar al hotel para pasar la última noche en Bangkok, y la última noche del viaje. Ya teníamos las mochilas preparadas. Lo habíamos hecho por la tarde. Nos iríamos a dormir unas horas antes de levantarnos a las 5 y media de la mañana del 10 de septiembre. No sabíamos si seríamos capaces de dormir. Sufríamos una mezcla de emociones que poco iban a ayudar a conciliar el sueño... Pero Erica y su familia se habían cruzado en nuestra ruta, y en nuestras vidas, en el momento justo. Cuando más lo necesitábamos. Esa noche nos pusimos a hablar frente a su habitación, intentando despedirnos, pero sin conseguirlo. Había muchas cosas que decir y pocas ganas de dormir. Tras un buen rato, decidimos pasar dentro de su habitación a continuar la charla y, cuando ya sus párpados decaían, nos fuimos a nuestra habitación con el tiempo justo para darnos una buena ducha y recoger las últimas cosas... Gracias a ellos, habíamos conseguido pasar la última noche sin pensar demasiado en lo que ello suponía.

A las 5 y media en punto estábamos en recepción del hotel. Sin haber dormido nada, pero aún sin sueño.
Los nervios nos mantenían despiertos. Nos fuimos directamente a buscar un taxi que nos llevara a la estación de tren llamada "Phaya Thai" desde la que salía el primer tren hacia el aeropuerto a las 6 de la mañana. El taxista, para despedirnos bien del viaje, intentó (y consiguió un poco) estafarnos algo de dinero extra con el viejo truco de darnos una vuelta más larga para que el taxímetro corriera más. Lo que el tipo no sabía es que nosotros ya nos conocemos Bangkok como si fuera nuestra casa, y nos dimos cuenta bien rápido de sus intenciones. Se lo dijimos, nos puso la excusa de que había una calle cortada (mentira) y se dirigió ya sí hacia el lugar que le habíamos indicado... En fin. Tomamos el tren directo hacia el aeropuerto sin problemas y nos plantamos en la terminal de salidas internacionales.


Nos dirigimos a los mostradores de la compañía Aeroflot. La compañía nacional rusa, con la que iríamos primero hacia Moscú, para hacer una escala de cuatro horas antes de tomar el segundo vuelo de la misma compañía hacia Barcelona. Cuando ya teníamos nuestros billetes en la mano y la maleta facturada, nos empezó a vencer el sueño. Yo caí rendida en unas butacas muy cómodas y dormí hasta la hora de embarcar.


Ya en el segundo de los vuelos, el que nos llevaba definitivamente a nuestra tierra, llegaron los verdaderos nervios. Jordi pudo dormir en algunos ratitos, pero para mí fue imposible a pesar del cansancio. El viaje llegaba a su fin, y eso nos partía el alma. Pero nos esperaban los nuestros llenos de ilusión, y eso nos llenaba de alegría. Había una batalla de sentimientos que mantenía en vilo nuestro ánimo. Y así fue hasta el duro, feliz y extraño momento de cruzar la puerta que separaba la zona de recogida de equipaje con la zona de espera, donde estaban esperando los nuestros... Y aquí queremos revelar algo que no le contamos a nadie en su momento. Y fue el largo abrazo que nos dimos en los momentos previos a cruzar esa puerta. Jordi y yo nos miramos en uno de esos momentos en los que las palabras sobran y, con los ojos húmedos, nos fundimos en un tierno abrazo, cómplice, que duró varios minutos... Tras eso, ya estábamos preparados. Tras eso, dimos por concluida la aventura.


Lo que vino después ya con nuestras familias y amigos ya lo hemos descrito anteriormente. Aunque no hemos comentado el espectacular bocadillo de jamón ibérico que nos trajeron para volver a disfrutar de ese manjar tras tanto tiempo... je, je... Increíble lo bueno que estaba.

Y tras eso llegó lo peor... Enfrentarnos al regreso. Enfrentarnos al volver e entrar en nuestra casa. Enfrentarnos a los días posteriores. Intentando retomar los hilos de una vida anterior pero, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo se vuelve a empezar?... En los días posteriores nos empezamos a dar cuenta de que a veces es difícil volver a dormir aquello que uno despierta. ¿Cómo volver a una vida "ordinaria" (y que nadie se moleste) después de haber experimentado un periodo "extraordinario"?

Las respuestas a todas estas preguntas aún no las hemos encontrado. Nos está costando mucho. No podemos negarlo. La readaptación aún no se ha completado y a veces tenemos dudas de que lleguemos a conseguirlo. Y es que aquí sabemos donde terminan todos los caminos. Sabemos hacia dónde se dirige cada calle, y dónde desemboca cada carretera... Y es difícil describir el sentimiento que provoca volver a casa tras tanto tiempo. Nosotros lo habíamos leído de grandes viajeros y casi todos coinciden en la misma idea. Todos, tras volver, coinciden en que todo está igual, todo huele igual, todo tiene el mismo tacto, todo te hace sentir igual que antes... Pero tú ya no eres el mismo. El que ha cambiado eres tú. Y eso te hace sentir desubicado. Como si dejaras de encajar en un lugar que antes estaba hecho a tú medida... Como decimos, un sentimiento muy extraño.

¿Y ahora qué?... Esa pregunta nos la habéis hecho muchos. Y aún no tenemos la respuesta. No lo sabemos. Estamos en una especie de travesía por el desierto. Atravesando las dunas sin rumbo. Con muchas ideas en la cabeza, ante un mundo que se nos ha revelado como lleno de oportunidades. Oportunidades que serán, y otras que no. Pero todas ellas marcarán nuestra vida, incluso aquellas que dejemos pasar.

Y aunque ahora mismo, mientras os escribimos, nuestro futuro esté lleno de incertidumbres y sombras, también está lleno de ilusiones. Lleno de nuevos caminos por recorrer. Nuestra historia aún no ha terminado. Porque las grandes historias nunca terminan. Y mientras haya alguien dispuesto a recibirnos, nuestros pasos seguirán resonando en los caminos del mundo.

Y queremos finalizar este post, y este Blog, diciendo que nunca es demasiado tarde. Que no hay normas. Que os sintáis libres de decidir cuándo y cómo. Que las posibilidades son infinitas... Y que, de vez en cuando, cuando os sea posible, viajéis. Que veáis cosas que os sorprendan. Que horizontes lejanos se muestren ante vuestros ojos. Que lleguéis allí donde sintáis cosas que jamás hayáis sentido. Que conozcáis gente interesante. Personas con otro punto de vista. Que viváis de acuerdo a vuestros sueños y hagáis que vuestra vida valga la pena y, si llegado un día, os dais cuenta de que no ha sido así, que tengáis el valor y la sabiduría necesarias para empezar de nuevo. Que nadie os diga que no se puede... Nosotros quisimos volar. Nos dijeron que no era posible. Que estábamos locos. Esto último quizá sea cierto. Pero volar, volamos. Vaya que si volamos... Este Blog será la prueba. Y si no es suficiente, aquí os dejamos este video que no dejará dudas. Disfrutadlo...


Bendita locura.

Sólo queda despedirnos. Está vez de forma definitiva. Un último adiós que está lleno de agradecimiento a los que nos habéis seguido, a los que nos habéis ayudado, a los que nos habéis acompañado, a los que nos habéis comprendido, a los que nos habéis soportado, y a todos aquellos que, de alguna manera, en mayor o menor medida, habéis dejado vuestra huella en esta aventura. Afortunadamente, sois demasiados para escribir todos los nombres aquí. Y nos sentimos orgullosos de habernos cruzado en la vida de todos y cada uno de vosotros... A todos, muchas gracias por facilitarnos el vuelo.

 En cuanto a nosotros, y nuestro futuro, trataremos de llevar a buen puerto algunos proyectos que tenemos en mente. Si alguno de ellos sale bien, quizá volváis a tener noticias nuestras. Si no, lo vivido queda para siempre. Pero sea lo que sea, vivirlo, y disfrutarlo, será, por última vez... Otra historia.

Muchas gracias a todos.