25 de septiembre de 2011

Playa del Carmen... ¿Nos quedamos contigo?

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Llegamos a la terminal de autobuses de Playa del Carmen a las 8 de la tarde. Era ya de noche pero la temperatura era ideal. Desde el primer momento nos empezó a sobrar ropa. Pronto nos daríamos cuenta que, en Playa del Carmen, el traje típico es el bañador o el bikini. Y es que acabábamos de llegar a la Riviera Maya. Un lugar con un clima privilegiado en medio del Caribe en el que el sol brilla casi cada día y la temperatura no desciende de 20 grados ni en lo que ellos llaman invierno.

Vanessa (A partir de ahora, Vane) nos estaba esperando en la misma terminal de autobuses. Después de los abrazos y los besos (hacía muchísimo tiempo que no nos veíamos), salimos de la terminal cargados con nuestras mochilas, pantalones largos y zapatillas de deporte. Además, la terminal de la compañía ADO está en pleno centro de la ciudad y, nada más salir por la puerta, te encuentras en medio de la zona más turística y comercial del paraíso de lo turístico y comercial... La 5ª avenida. Una avenida peatonal que discurre en paralelo con la costa, con la playa, atravesando gran parte de la ciudad de norte a sur (o de sur a norte) y que está siempre abarrotada de turistas en traje de baño y chancletas comprando en sus cientos de tiendas y consumiendo en sus cientos de restaurantes, cafeterías, bares y locales de comida rápida. Siempre está animadísima y siempre hay gente. A todas horas.

Y allí estábamos nosotros, en la 5ª avenida, ya con Vane, cargados con las mochilas y demasiado tapados. Parecíamos astronautas en la playa pero, como es un lugar tan turístico, ya nadie se fija en nadie. Están muy acostumbrados a recibir turistas y extranjeros de todo tipo y condición. Cada cual viste y se peina como quiere y no se siente observado así que, en seguida nos relajamos y, aunque teníamos calor, nos preparamos para conocer una nueva ciudad... Playa del Carmen.

Nosotros pensábamos que, llegando con las mochilas, lo primero que haríamos al llegar sería ir a casa de Vane a instalarnos y cambiarnos de ropa. Pero Vane nos tenía preparada una sorpresa mucho más divertida y agradable. Nos llevó directamente a la playa. Era día de luna llena y la costa caribeña se veía hermosa esa noche. Fuimos a un bar de playa llamado "Fusión" donde nos encontramos con unos amigos de Vane. Soltamos las mochilas en la arena. Nos sentamos en unas sillitas de madera alrededor de una pequeña mesita y disfrutamos de una buena charla en la playa, con la brisa marina, tomando un batido de frutas y conociendo a nuevos amigos.


Entre las 12 y la 1 de la noche nos fuimos en taxi, ya por fin, a casa de Vane. Algo alejada del centro, Vane vive actualmente en casa de unos amigos suyos colombianos que están trabajando en Canadá y que le "prestaron" su casa a Vane por una temporada a cambio de cuidar la casa y a dos perritas que venían incluidas en el "pack". Pero Vane, que es una temeraria, no tuvo suficiente con dos perritas, también adoptó una gatita pequeñita. Y los tres animalitos nos recibieron al llegar. Las perritas, "Madonna" y "Pepa", y la gata, aún sin nombre.


Dormimos profundamente esa noche, pero no muchas horas porque Vane nos hizo levantar temprano para llevarnos a conocer su lugar de trabajo, y el de Marcos, su pareja.

Pero antes, os queremos presentar a esta pareja, Vane y Marcos. Vanessa es una buena amiga mía que conocí gracias al Voleibol, en Terrassa. Por causas ajenas a nuestra voluntad, dejamos de vernos durante muchísimos años y, aunque sabíamos algo de la vida de la una y de la otra, no nos reencontramos hasta el año pasado en una visita que hicieran a la familia de Vane. Porque Vane, hace aproximadamente 5 años, llegó a México de viaje. Para vivir una aventura viajera parecida a la que estamos viviendo nosotros. Pero las cosas del viaje, la llevaron a quedarse aquí, enamorada de la playa y de la vida relajada y tranquila de la Riviera Maya. Se estableció primero en Cancún, donde empezó a trabajar para la empresa de Marcos, que primero fue su jefe. Más tarde surgió el amor entre ellos y pasaron a tener una relación mucho más estrecha. Desde hace unos meses, por proximidad a al lugar de trabajo, Vane se instaló en Playa del Carmen... Y por eso estamos nosotros aquí, con ella.


Pero volvamos al relato. Porque Vane nos llevó, en la mañana de nuestro segundo día en Playa del Carmen, a su lugar de trabajo. La empresa propiedad de Marcos. Tomamos dos autobuses en cortos trayectos para llegar a la afueras de la ciudad, en un recinto hotelero tipo resort. El hotel, el "Royal Haciendas", está en primera línea de mar y es un precioso recinto en el que los acaudalados huéspedes pueden disfrutar de todos los servicios posibles. Desde tienda, gimnasio, piscina o salas de juegos, hasta el servicio que ofrece la empresa de Marcos, "Dive Balam". Un centro de buceo. Una empresa que ofrece todo lo necesario para que el cliente que quiera disfrute de la vida subacuática del Caribe mexicano.


Pero la intención de Vane y Marcos no era sólo mostrarnos su lugar de trabajo. Lo habían preparado todo para llevarnos en el barco de la empresa, a mar abierto, para que hiciéramos "Snorkeling" mientras ellos realizaban una inmersión de buceo. Nos dieron las aletas, la máscara, el tubo y un chaleco salvavidas a cada uno para que estuviéramos bien preparados y pudiéramos disfrutar a la perfección del fondo marino de la zona... Desgraciadamente, a última hora, en el último momento, una llamada de una otra empresa de buceo cercana motivó un cambio de planes que no nos permitió ir en el barco. Había clientes de última hora que habían pagado para bucear y necesitaban el barco de Marcos.


Nos quedamos con la miel en los labios. Pero Vane enseguida pensó en un plan alternativo que iba a estar nada mal.

Nos fuimos hasta el centro de Playa del Carmen (A partir de ahora, simplemente Playa) y tomamos una furgoneta tipo Van colectiva que, en unos 25 minutos nos dejó en un lugar llamado "Akumal". en la misma carretera. Caminamos 5 minutos y ya estábamos en la playa. Una maravillosa playa típica de la Riviera Maya. Con su arena blanca, sus palmeras proyectando codiciadas sombras en las que descansar, y un agua de un azul muy intenso. Pero, además, la playa de Akumal posee una particularidad que la hace especial. Una barrera de coral está situada a unos 200 metros de la costa. Esa barrera sirve de rompeolas, calmando las aguas que llegan hasta la orilla. Esas aguas calmadas y templadas de los 200 metros más próximos a la orilla apenas tienen oleaje y, esa falta de oleaje beneficia la aparición de plantas y algas en el suelo marino de esa zona. Y ese suelo marino tan rico en alimento es imán que atrae a todo tipo de especies de animales marinos. O sea, un paraíso para realizar snorkeling. Aguas de poca profundidad con una riqueza marina espectacular y muy cerca de la orilla.


Allí pasamos casi todo el día. Gran parte metidos en el agua, con nuestras máscaras y tubos para observar esa vida marina. Vimos calamares, peces de todos los tamaños y colores, muchas tortugas, con sus rémoras adosadas en sus caparazones. ¡¡Incluso llegamos a ver a una enorme barracuda!! Fue impresionante. Se hacía difícil salir del agua. Nos quedábamos admirando a las tortugas comer las algas, como embobados. Casi hipnotizados... Pero salir del agua también era un placer. Tumbarse en la arena blanca, bajo una de las palmeras, sintiendo la brisa del mar... ¡¡Espectacular!!


Junto a la playa hay algunas tiendas que venden cámaras subacuáticas o fundas para usar la tuya propia bajo el agua y así poder fotografiar toda esa belleza. Nosotros no la compramos ni quisimos alquilar una porque nos parecían precios abusivos. Creo recordar que costaba 250 pesos (13,30 euros) alquilar una funda un día entero.

Pero otro ejemplo de la belleza de la playa de Akumal es que, antes de irnos, pudimos ver cómo llegaba una pareja recién casada, con sus trajes de boda puestos para someterse a una sesión de fotos de boda. Y no nos extraña, la belleza del lugar lo merece.


Sobre las 6 de la tarde regresábamos de nuevo a Playa y, como teníamos la nevera vacía, y nuestras dos bocas son difíciles de alimentar, pasamos por uno de los supermercados de la ciudad a comprar de todo.

Llegamos a casa cansadísimos y, tras cenar algo, nos fuimos a dormir. El día había sido largo pero intensísimo. Con muchas emociones y nuevas experiencias... Un gran día.

Pero todos los días que llevamos en Playa han sido increíbles. Y no sólo por la fenomenal compañía de Vane, de Marcos y algunos de sus amigos. Han sido especiales porque hemos llenado nuestros zurrones con un montón de nuevas experiencias. Hemos hecho muchas cosas que no habíamos hecho nunca. Por ejemplo, despertarnos a las 7 de la mañana para ir a correr por la playa. Cuando no hay nadie y el fuerte sol de esta zona , aún no apreta tanto. Después de correr durante una hora o una hora y media, nos hemos metido al agua caribeña para bañarnos prácticamente solos. En unas aguas con una temperatura súper agradable... Hemos hecho yoga. nunca habíamos hecho yoga. Y mucho menos en la orilla del mar. En el mar del Caribe.


Pero lo que se ha llevado la palma en cuanto a primeras experiencias ha sido nuestros primeros pasos con el buceo... Marcos y Vane nos invitaron a ir con ellos a bucear. Jamás habíamos buceado. No teníamos ninguna experiencia. Pero Vane se ofreció a enseñarnos los pasos básicos para poder disfrutar de nuestra primera inmersión. Nos buscó unos trajes de neopreno de nuestra talla, el resto del equipo, y nos llevó a la piscina del hotel para darnos las nociones básicas para defendernos después en mar abierto.


Estuvimos más de media hora en la piscina recibiendo sus lecciones y, cuando ella pensó que estábamos preparados, cargamos todo el equipo en el barco y nos subimos dirección a Cozumel, una isla frente a la costa de Playa del Carmen. Allí realizaríamos nuestro bautismo de mar. Allí sería donde, por vez primera, íbamos a bucear.


Y aquí debemos puntualizar que, por lo visto, bucear en Cozumel es lo máximo en el mundo del buceo. Es uno de los lugares más codiciados por los buzos por su biodiversidad y su belleza... O sea, que realizar nuestro primer buceo en Cozumel, sería como jugar el primer partido de tenis de tu vida en la pista central del Roland Garros de París. O sea, una pasada... Otro regalo de este maravilloso viaje.


Y allí estábamos. En el barco camino de Cozumel. Nerviosos por ser la primer
a vez y por adentrarnos en un mundo tan bello y tan peligroso al mismo tiempo. Pensando cientos de cosas mientras el barco avanzaba hacia el punto en que deberíamos demostrar que habíamos aprendido las lecciones de Vane en la piscina. Tardamos unos 40 minutos en llegar y, cuando el barco se detuvo y nos dijeron que nos preparamos, la adrenalina se disparó y los nervios se aceleraron... Algo que, para el buceo, no es nada recomendable. Cuanto más tranquilo, mejor. Pues menos aire consumes, más tiempo puedes estar bajo el agua, y más puedes disfrutar de este hermoso deporte... Nos enfundamos bien los neoprenos. Nos pudimos las aletas, las máscaras y los cinturones de plomo. Nos ayudaron con las bombonas y nos explicaron cómo debíamos lanzarnos al agua... La técnica para lanzarse no es difícil. Sólo hay que simular dar un gran paso hacia adelante para caer de pie. Pero yo lo hice fatal, me puse nerviosa y caí mal. Os pongo la foto del momento en que, como podéis ver, caí de cabeza... Je, je.


(Niños, no lo hagáis en vuestras casas. Es muy peligroso... je, je)

Como Vane y Marcos son unos profesionales experimentados, ya nos advirtieron que el primer buceo es bonito, pero no es el mejor. Normalmente, uno está nervioso y muy pendiente de hacer las cosas bien y no puede disfrutar del entorno como debiera. Y es cierto. Nos gustó. Pero estábamos tan pendientes de respirar bien. De no cometer errores. De mantenernos estables. De controlar nuestro cuerpo, y de seguir las indicaciones de Vane. Que casi no pudimos ver lo que estaba a nuestro alrededor. Aún así, cuando ascendimos, estábamos eufóricos. Muy contentos y con ganas de volver a bucear.

Pero como Vane y Marcos son unos cracks, nos tenían preparada una segunda inmersión. El barco nos llevó a otro lugar y nos preparamos para nuestra segunda experiencia. Esta ya debía ser mejor. Debíamos estar más relajados. Dominar un poco más todo el proceso para poder disfrutar del fondo marino. Al menos, eso era lo que nos decían los expertos... Y de nuevo tenían razón. Además, había otra sorpresa añadida. Esta vez bajaría con nosotros Juan Carlos, otro trabajador de Dive Balam, y un tipo excepcional que se dedicaría a hacernos fotos bajo el agua con una cámara preparada para ello. O sea, que esta vez, ¡¡Hasta teníamos fotógrafo!!

Hemos recopilado muchas de esas fotos en un enlace externo porque no podíamos ponerlas todas aquí. Os aseguramos que son preciosas y que merece la pena verlas. A nosotros nos encantó y así podréis ver un poco de lo que pudimos ver nosotros. Porque realmente estuvimos más relajados y pudimos disfrutar del mar y de su belleza. De sus colores y de su oscuridad. De sus sonidos distorsionados... Incluso nos permitimos el lujo de posar para alguna de las fotos... Je, je, je.


Cuando ascendimos de nuevo y volvimos a subir las escaleras del barco, ya éramos conscientes de que nuestra relación con el buceo y con el mundo subacuático recién acababa de empezar...


Y, como os decimos, aquí tenéis el enlace para que veáis lo que nosotros vimos bajo el agua: "Fotos Buceo en Cozumel".

En días posteriores, estuvimos charlando con Vane y con Marcos sobre el mundo del buceo. Un mundo que nos había seducido y que no queríamos abandonar tan fácilmente. Entre charlas y charlas, siempre con comida por delante, por supuesto, surgió una propuesta que nos abría un camino ante nosotros que descuadraría todos los planes y haría tambalear los cimientos de nuestro mundo... Marcos nos ofrecía la posibilidad de estudiar los cursos de buceo necesarios para obtener el título de "Dive Master" (Instructor de buceo), a cambio de trabajar para él en su empresa. Nosotros no le tendríamos que pagar nada por los cursos, y él no nos pagaría por trabajar.

Era un trato justo. Y más teniendo en cuenta el elevado precio de los cursos. Pero haciendo un cálculo aproximado del tiempo que sería necesario invertir para llegar a obtener el título de Dive Master, llegamos a la conclusión de que sería necesario quedarse en Playa del Carmen no menos de 4 meses...


Eso no estaba previsto. La posibilidad era buena pero... ¿Estábamos dispuestos a quedarnos tanto tiempo en Playa, trabajando para obtener un título que nos podría abrir muchas puertas en el futuro como instructores de buceo? ¿Estábamos dispuestos a aplazar, o incluso a suspender el resto del viaje? ¿Se acaba en Playa del Carmen La Vuelta al Mundo de Bea y Jordi?

Esas eran muchas preguntas para responderlas un sólo día. Necesitábamos tiempo para pensarlo... Esas eran muchas preguntas para responderlas todas en este post... Así que os emplazamos para que conozcáis las respuestas en el siguiente post. Un post que puede cambiar el rumbo del viaje... Y de nuestras vidas.

Pero, como sabemos que, a veces, la espera se hace eterna, os dejamos una foto que os puede dar una buena pista sobre la decisión que hemos tomado...


Pero esa decisión está llena de matices. Matices que merecen ser explicados detenida y detalladamente. Matices que se merecen otro post... Un post en el que os contaremos cosas que, sin duda, serán otra historia.

Besos a todos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

DIOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSS!!! AHORA SI QUE OS ENVIDIOOOO... PERO ESTA VEZZ NADA DE ENVIDIA SANA NONONON.... Yo quieroo estar ahi con vosotrosss!!
Bea ya sabes que es uno de mis sueños... el Caribe.... grrr. Y mas con esa propuesta sobre la mesa... no quiero ni pensarlo. Adems creo que conociendoos un poco, se por donde van los tiros y me voy de cabeza como os quedeis mas tiempo ajaj!!
Oyeee dile a Vane que esta tan guapa como siempre y que le mando muchos besos. Que disfruteis muuuuchooo.. y que os acordeis de mi porfaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

Ahora ya si que no quiero que volvais... tendre casa segura ajaja!!!!

Os quieroooo.

Mague.

Anónimo dijo...

Molt guapo el post i les fotos de Playa del Carmen, no ens estranya que us hagi enlluernat aquest lloc, amb aquesta aigua cristal.lina de color turquesa, el immens mon submarí, les platges de fina sorra blanca i uns meravellosos amfitrions com la Vane i el Marcos...., fins i tot nosaltres ens estem repensant el venir a fer-vos una visita...jejeje...¡¡quina putada!!..tranquils de moment no, però qui lo sa.

Es un lloc fantàstic...paradisiac.., però..¡Houston, tenim un problema! no hem pogut veure les desitjades fotos de la l'immersió a Cozumel, per que no has pot obrir l'enllaç..surt un missatge que diu que "no se encuentra la pagina".



Molts petons.

Els papis.

Àngel i Conxi

Bea y Jordi dijo...

Mague!!!! Tendrás que esperar unos días para conocer nuestra decisión pero sí te podemos decir que vayamos donde vayamos, estemos donde estemos, vivamos donde vivamos, habrá un lugar reservado para tí. Nosotros también te queremos. Besos

Papis!!! Ja está solucionado el enlace. Pedimos disculpas por los errores técnicos... Seguro que el calor caribeño ha tenido algo que ver en esto... Je,je.
Muchos besos y, siempre podéis venir a visitarnos (Pero sólo unos días, eh?)

Bea y Jordi.

Anónimo dijo...

Ya me imaginaba yo por donde iban los tiros, y con las pistas ya tengo una idea del siguiente, lo que estoy viviendo con vosotros no tiene palabras y me siento feliz de lo bien que estais y Playa y sus alrededores es precioso, esas aguas cristalinas, las palmeras, etc....................Seguro que cualquier decisión que tomeis estará bien, hasta ahora así lo habeis demostrado. Cuidaros mucho! Besoooooooooooos. Iaia, Marisa i Lluna.