No es fácil despedirse de una ciudad como Sydney. Hay lugares en los que uno se siente a gusto. En los que encuentra un espacio que parecía reservado para nosotros. No sabes por qué. No puedes encontrar una razón. Pero algo te empuja a quedarte más días, quizá meses, quizá más tiempo...
Pero no hace mucho nuestras vidas se cruzaron con las de dos grandes personas, una de ellas, a la que desde entonces llamamos "CAPITÁN", nos planteó una gran pregunta, "¿Porqué vas a querer quedarte en un lugar, existiendo la posibilidad de que el siguiente sea aún mejor?"... Gracias CAPITÁN. Gracias a tí, nos está siendo más fácil abandonar estos lugares tan especiales, y continuar camino.Pero ya decimos que no es fácil abandonar Sydney, y no sólo por el componente sentimental, también porque los medios de transporte son muy caros. Nosotros, que como todos sabéis llegamos al país de los canguros con el presupuesto en la UVI tras nuestro paso por Nueva Zelanda, hicimos un estudio sobre las posibilidades más baratas para desplazarse por este inmenso país.
La conclusión fue contratar una especie de billete abierto de autobuses que te permite realizar un trayecto desde una ciudad a otra con la libertad de subirse y bajarse en todos aquellos puntos intermedios que quieras siempre que se siga un mismo sentido, o sea, que no se vuelva hacia atrás. La compañía de autobuses más barata que ofrece este tipo de billete es "Greyhound". Entramos en su página web y en menos de 15 mminutos habíamos encontrado y comprado el billete que queríamos. Un billete desde Sydney hasta Cairns, al norte de la costa este del país, por 382,72 aud (301,30 euros) por persona. Sí, es carísimo, pero es lo más barato para moverse por Australia. La opción de los aviones internos tampoco estaba mal, pero sólo conectan grandes ciudades, sin permitirnos visitar lugares más pequeños intermedios.En fin, que con nuestro billete abierto nos fuimos a la central de autobuses de Sydney.
Desde allí salí un bus nocturno que, tras 12 horas y 772 kilómetros, nos llevaría hasta Byron Bay. Un pequeño pueblo de playa de una población permanente de unos 5.000 habitantes, pero que alcanza muchísima más densidad por la población itinerante que llega hasta allí atraída por la fama que está alcanzando este pueblo. Y es que Byron Bay es conocido en toda Autralia, y gran parte del resto del mundo, por las hordas de surferos de todo el planeta que hasta aquí se desplazan para cabalgar algunas de las mejores olas para los que aman este deporte. Las condiciones climatológicas y la temperatura del agua provocan la llegada masiva de estos auténticos fanáticos, y de aquellos que quieren iniciarse en el arte de elevarse sobre la rugiente espuma del romper de las olas sin más ayuda que la de una sencilla tabla.
Pero Byron Bay también atrae otro tipo de turismo. Un turista alternativo que acude a la llamada de lo no convencional.
Los amantes de la ecología, de la medicina alternativa, las energías renovables, la comida orgánica, las terapias alternativas, la dieta vegetariana y el yoga. Los nuevos hippies que encuentran en Byron Beach un entorno natural que les acoge. Porque Byron Bay es un pequeño pueblo acorralado entre la playa y los parques naturales. El más visitado, y gratuito, es el que hay caminando desde la playa central de Byron Bay hacia el faro. Una caminata preciosa al filo de los acantilados que descienden vertiginosos al mar y desde la que se puede ver a cientos de “locos” del surf practicando sobre su montura. Hay muchísimos y uno se pregunta cómo hacen para no chocar entre ellos. La respuesta la obtuvimos pronto… Sí chocan. Nosotros lo vimos.También hay un añadido curioso en la visita a Byron Bay, y al parque natural del faro, y es que se trata del pico de tierra más al este de todo el continente australiano. Ningún punto dentro del territorio australiano se puede estar más al este… un dato curioso sin más, pero con su cartelito correspondiente.

Y Byron Bay se termina. No hay más. Uno no necesita más de dos días para visitarlo. Pero nosotros lo comprimimos todo en un solo día. La principal razón fue porque queríamos llegar a Brisbane en tres días (luego os contaremos porqué) y queríamos pasar antes dos días en el siguiente punto, justo antes de Brisbane…
Además, los participantes de esa vida alternativa que enarbolan la bandera multicolor del arco iris en pro del ser humano, la naturaleza y el compartir los recursos, al final son más capitalistas que el propio billete de un dólar. Los precios en esta ciudad son carísimos y el hostel más barato que se podía encontrar costaba 25 dólares (19,76 Euros) por persona y noche en habitación compartida… Al final nos decantamos por el Beach Central Bakpackers, a una calle de la playa y en el que nos ofrecieron una habitación doble por 70 dólares (55,32 Euros). Carísima, más de lo que hemos pagado en ningún lugar, pero decidimos pagarlo por estar contentos de haber ahorrado tanto en Sydney gracias a Hankin, el couchsurfer que nos alojó.Así, al día siguiente de haber llegado a Byron Bay, estábamos tomando otro autobús en dirección a la Gold Coast australiana.
La Gold Coast, equivale a la Costa Dorada española. Nombres iguales e igual objetivo. Atraer el máximo de turistas posibles para exprimirlos.
Kilómetros y kilómetros de playas en los que el sol brilla casi todo el año. Buena temperatura tanto dentro como fuera del agua, y paraíso para el surf. Todas las condiciones necesarias para convertirlo en un laberinto de enormes edificios de metal y cristal frente a la costa. Y como hay muchos kilómetros de costa, pues hay varias ciudades diferentes, una al lado de la otra que cambian de nombre, pero que son lo mismo. La más conocida de todas ellas, a la que nosotros nos dirigíamos… Surfers Paradise.¿Para qué complicarse la vida buscando un nombre si estás en un lugar que se puede considerar un paraíso para practicar el surf?... Surfers Paradise. Así se llama la ciudad a la que llegamos en un autobús de 2 horas desde Byron Bay. Allí llegamos ya con el hostel reservado de antemano. La noche anterior habíamos reservado en el Gold Coast International Backpackers por 20 aud (16,80 Euros) la noche en una habitación de tres personas. Pensábamos que quizá tendríamos suerte y estaríamos solos, pero no.
A la noche apareció un tipo enorme que resultó ser nuestro compañero, y roncaba como una bestia… Menos mal que los avances tecnológicos han dado como resultado el IPod.En Surfers Paradise, no hay mucho que hacer que no sea ir a la playa durante el día, y salir de fiesta por la noche. Lo que está muy bien para ir con un grupo de amigos, con 23 años y toda la energía del mundo… Nosotros, que ya hace tiempo que tenemos las pilas a media carga, ya no estamos interesados en la vida nocturna, así que no nos quedaba otra que disfrutar de las kilométrica playa. Y la verdad es que uno puede pasar hora y hora inmerso en la infinidad de actividades que se pueden hacer en la playa y sus alrededores. Desde el propio surf, tomar el sol, bañarse, correr, patinar por l paseo, ir en bicicleta etc. Hasta lo que más me gusta… ¡¡El Beach Voley!!

Descubrimos un varias redes en las que había un grupo de gente jugando unos partidos. Jugaban bien y me entraron ganas de jugar. El primer día ya era tarde así que me prepuse ir hasta allí al día siguiente para preguntarles si me dejaban entrar en la rueda de juego. Desgraciadamente, en Australia también gente tan snob como en la playa de Icaria en Barcelona, y me dijeron que no. Que ya eran muchos. ¡¡Hijos de Satanás!! Seguro que tenían miedo de perder contra una chica… Je, je.
Pero en Surfers Paradise también hicimos otras cosas. El primer día estuvimos paseando y descubrimos muchas de esas barbacoas gratuitas que tanto nos gustan así que también decidimos comprar algo de carne para ir al día siguiente a disfrutar de esos lujos en plena calle que no tenemos en Barcelona. La barbacoa estuvo genial. Estuvimos en un parque pequeño pero muy bonito justo al lado de una entrada de agua que formaba una especie de río. Comimos muuuuy bien. Quizá demasiado. Y además, disfrutamos del honor de una visita de la realeza… Un pavo real se nos acercó para ver si le caía algo. Lo que no sabía el pavo es que él era el que estaba en riesgo de ser cocinado a la barbacoa. Tuvo suerte de que en Australia no pasamos tanta hambre como la que pasamos en Nueva Zelanda… Je, je.
Pero ya hemos dicho que lo mejor de la Gold Coast es disfrutar de sus playas así que allá nos fuimos en la mañana del segundo día para bañarnos un rato y dorarnos un poco al sol. Echamos algo de menos el moreno que lucíamos en nuestros meses en Playa del Carmen así que estuvimos cerca de una hora tostándonos en la arena. Y una hora bajo el sol que luce en estas tierras es muchísimo. Aquí el sol quema, quema muchísimo. Lo puedes sentir en la piel a los pocos minutos de someterte a sus rayos. Por eso hay tantos problemas ce cáncer de piel. Y por eso decidimos no estar más tiempo allí. Nos fuimos a dar un baño y a comprobar la fuerza de las olas. Y sí, realmente se siente la violencia cuando chocan contra ti. Pero es divertido saltarlas cuando llegan.

Pero aún más divertido debe ser surfearlas. Por eso estuvimos viendo la posibilidad de apuntarnos a alguna clase de surf en alguna de las muchas escuelas o academias de surf que hay por toda la costa australiana. Los precios variaban mucho dependiendo de la academia y de la cantidad de alumnos por clase, pero nosotros nos enteramos esa misma tarde que en nuestro hostel se celebraba una competición de billar en la que se otorgarían como premio al vencedor unas clases de surf gratuitas. Ni cortos ni perezosos, nos inscribimos en el torneo a ver si alguno de los dos tenía suerte. Pero mucha suerte debíamos tener para ganar teniendo en cuenta que ninguno de los dos sabe jugar al billar más de lo necesario para no hacer el ridículo en una competición amateur.

¿El resultado? Jordi eliminado en cuartos de final por una chica, y yo llegué a la final tras haber sido eliminada en primera ronda y ganado una repesca. En la final, perdí contra un chico que nos arrebató la ilusión de haber podido practicar surf gratis… En fin, otra vez será. Lo seguiremos intentando. Prometemos subirnos a una tabla antes de irnos del país.
Y así pasaron los dos días en Surfers Paradise. La noche antes de marcharnos, en el paseo de la playa, montaron un mercadillo nocturno bien bonito en el que estuvimos paseando y despidiéndonos de la ciudad. A la mañana siguiente nos volvíamos a subir a un autobús de Greyhound para llegar a Brisbane. Era sábado y teníamos que llegar a Brisbane en sábado. Os contaremos porqué.

Como ya hemos dicho repetidas veces, Australia es un país muy caro, y en una de las cosas en que más lo estamos sufriendo es en el alojamiento. Por eso, y por todas las buenas experiencias que hemos tenido a través del sistema couchsurfing, decidimos buscar también alguien que quisiera alojarnos en Brisbane.
Tras algunos intentos fallidos, le enviamos un mensaje a un tipo llamado Jacques. En su perfil ponía que hablaba español así que nos animamos a escribirle solicitándole alojamiento a partir del domingo. Él respondió muy amablemente que no podría alojarnos porque estaría fuera de la ciudad esos días, pero añadía que si llegábamos un día antes, el sábado, él nos dejaría las llaves de casa y nos dejaría estar en su casa mientras él estaba de viaje… Increíble, ¿no? Es que la gente fuera de Europa tiene un corazón enorme y una confianza infinita en el ser humano. Nos fascina.Pues allí que nos presentamos el sábado son algo de dudas sobre si sería cierto eso de que nos dejaría las llaves de su casa aunque él no estuviera… Y no sólo fue cierto si no que estuvo con nosotros menos tiempo del esperado. Llegamos a su casa. Él ya nos esperaba. Nos dio las llaves.
Nos mostró nuestra habitación, nuestro baño y la cocina. Nos dio la contraseña de la conexión a internet. Nos explicó cuatro cosas sobre su vida, y nos dijo que debía irse. Recogió algunas cosas para el viaje y se despidió de nosotros hasta el martes. Sólo nos dijo que le llamáramos si teníamos algún problema.¡¡Perfecto!! Teníamos un apartamento en Brisbane, en el barrio de New Farm, muy cerca del centro de la ciudad, para nosotros solos, gratis, durante 4 días… ¿Se podía pedir más? Pues al parecer sí. No sólo teníamos un apartamento. Teníamos un apartamento de lujo. Con una terraza con una hamaca preciosa, con una piscina y sauna comunitarias que podíamos usar libremente, y una barbacoa al lado de la piscina.

Una vez instalados en nuestra habitación, nos fuimos a buscar el supermercado más cercano para aprovisionarnos para esos días. Teníamos previsto cocinar todos los días en casa aprovechando la cocina. Una cocina bien equipada y bonita, con vistas a la terraza. Además, una de las pocas cosas que nos dijo Jacques antes de irse fue que Brisbane es una muy buena ciudad para vivir, pero con pocas cosas para visitar para los turistas. Así que nos decidimos a hacerle caso y nos preparamos para vivir en Brisbane por unos días.
Tanto fue así que el primer día, tras la compra de víveres, ni siquiera salimos a conocer la ciudad. Nos lo tomamos con calma y nos quedamos en el apartamento tranquilos, conectados a internet, actualizando el Blog, atendiendo a correos, hablando por Skype con alguno de vosotros, cocinado, tumbados en la hamaca y cenando en la terraza al fresco de las cálidas noches de Brisbane.Los tres días siguientes, antes del regreso de Jacques, los pasamos prácticamente igual. Por las mañanas, nos despertábamos sobre las 9. Desayunábamos algo y nos dábamos una buena ducha. Aunque a veces cambiáramos el orden. Nos adecentábamos un poco, y salíamos a dar un paseo. En esos largos paseos descubrimos una bonita ciudad, con lugares preciosos para caminar, correr, pedalear o patinar. Porque Brisbane es el río. El río que cruza serpenteante toda la ciudad dividiéndola en dos. Casi todo lo interesante está a orillas del río. Tanto es así que el mejor medio de transporte, y el más utilizado por los que aquí viven, son los ferrys que circulan constantemente río arriba, río abajo. Además de algunos barcos de época muy turísticos que hacen rutas guiadas por la ciudad y algunas fiestas privadas.

Al mediodía regresábamos a casa y cocinábamos algo rico. Incluso hubo un día que nos animamos a hacer un pollo con salsa de limón que estaba riquísimo. Después, algunos días recordábamos nuestros orígenes españoles haciendo una siesta, o nos íbamos a la piscina comunitaria, que siempre estaba vacía para nosotros.
La piscina era muy bonita, con unas rocas en un costado para simular que el agua caía desde una pequeña cascada. Eso s, estaba congelada. Para entrar había que hacer un buen esfuerzo de concentración. Y un día, cuando ya habíamos conseguido aguantar el primer impacto del agua fría y nos estábamos bañando tranquilamente, apareció una invitada que nos hizo salir del agua corriendo… Una araña horrorosa que hizo que saltaran todas nuestras alarmas. Y es que nos habían contado que en Australia existen unas arañas que pueden caminar en las aguas de las piscinas gracias a una especie de burbujas de aire que generan en las puntas de sus patas, y que resultan ser mortales. Que ya ha habido muchos casos de muertes por sus picaduras. El caso es que, como nosotros no sabemos reconocerlas, pues todas son susceptibles de ser las mortales. Si alguno de vosotros la reconoce, que nos diga si era peligrosa o hicimos el tonto, otra vez… Je, je.
En las tarde-noches, a veces salíamos a dar un paseo nocturno (La ciudad es casi más bonita de noche que de día), y a veces nos quedábamos en casa viendo una película o una de nuestras series mientras nos comíamos unas palomitas.
Nos encantó Brisbane para pasear. Es una ciudad muy tranquila, con agradables calles, parques y paseos junto al río con vistas preciosas de la ciudad. Además, es una ciudad muy organizada y ordenada, con infinidad de actividades y recursos para sus ciudadanos y visitantes.
De ello pudimos ver varios ejemplos. Uno de los que más nos sorprendió fue encontrar en varios puntos de la ciudad una especie de mini talleres de reparación de bicicletas. Tenían todo lo necesario para reparar las averías más comunes de una bici. Llaves, bombas de aire… Todo gratuito y bien cuidado. Nadie lo roba. Es por el bien de todos. No hay necesidad de robar por robar como en Europa. Que robamos hasta lo que no necesitamos.Otro ejemplo de lo bien organizada y la cantidad de actividades gratuitas que se pueden encontrar paseando por Brisbane lo vimos en un momento en que caminábamos por uno de los lugares más céntricos de la ciudad. En la King George Square, frente al City Hall. Allí, habían montado una clase de aeróbic con una monitora profesional, en plena calle, y totalmente gratis para todo aquel que quisiera sumarse. Fuera local o foráneo. Por eso yo me añadí al grupo e intenté sumarme a la coreografía Somos catalanes así que si algo es gratis, hay que aprovecharlo... Je, je.

Pero si algo demuestra lo bien que cuidan su ciudad los habitantes de Brisbane, y lo bien que les cuidan sus gobernantes, es el South Bank. Todo un barrio a orillas del río creado para el uso y disfrute de los que aquí viven.
Uno detrás de otro se encuentra el edificio de la Ópera, la State Library, el Gallery of Modern Art, el Queensland Museum, la Griffith Uniersity, la Noria de la ciudad y el Museo Marítimo entre algunos otros más. Todos ellos, unidos en un paseo precioso por los parques y con infinidad de oferta para toda la familia. Desde las ya conocidas barbacoas gratuitas en el parque, hasta una playa artificial que se han inventado en medio del parque. Es increíble lo bien montado que lo tienen y lo mucho que lo disfruta la gente. Nosotros fuimos varias veces y siempre había gente. Fuera día laborable, o fin de semana. En esta foto podréis ver la gente tumbada o jugando en la arena, más gente bañándose detrás y, como telón de fondo, los edificios de la city. Fantástico. La llaman “Street Beach” (Playa en la calle). 
Y así pasaron los días hasta que regresó Jacques de su viaje. Nosotros al principio pensamos que se había acabado lo bueno. Ya no estaríamos solos en su preciosa casa. Pero nada más lejos de la realidad. Jacques es un tipo fantástico que nos trató de maravilla.
Nos hizo reír muchísimo con sus anécdotas y nos tuvo más que entretenidos con sus devaneos con sus múltiples novias. Porque Jacques, a pesar de tener 52 años, es un espíritu joven. Se mantiene muy bien por fuera, con una muy buena forma física, pero además cultiva su espíritu de manera que lo mantiene siempre activo y con ganas de continuar al pie del cañón. Contar toda su historia sería muy largo pero baste decir que nació en Tánger. De padre mitad franceses, mitad españoles. Vivió en Marruecos, donde aprendió a sobrevivir en la calle y hacerse valer por sí mismo. Viajó a Francia donde se reveló el anarquista que llevaba dentro y ya no lo abandonó jamás. Revolucionario e indomable, demostró su habilidad y su astucia para los negocios creando empresas de la nada. Fue rico a los 25 años y se jubiló cansado de la estresante vida de un empresario de éxito cuando recién cumplía los 40, y ya se había perdido la niñez y juventud de su primera hija. Vendió sus empresas y se buscó un placentero retiro en Brisbane.Actualmente, aunque no lo necesita, se dedica a la fotografía y algún que otro negocio para dar ejemplo a su segunda hija de que en la vida hay que trabajar para labrarse el futuro. Pero sus verdaderas aficiones, además de su familia y la fotografía, son las mujeres y la salsa. Es un estupendo bailarín de salsa. Aquí lo podéis enseñándome a bailar.

Y esa afición al baile le permite conocer a muchísimas mujeres que, cuando lo conocen, no pueden resistirse a sus encantos. Durante los días que compartimos con él conocimos hasta a 3 de sus "novias"... El primer día en que regresaba nos mandó un mensaje para decirnos que seríamos uno más. Nosotros le habíamos prometido que le recibiríamos con una comida a la española, así que se presentó con Mel. Una mujer mucho más joven que él, pero completamente rendida a sus pies. Aquí la podéis ver en la foto.

Ese mismo día por la noche, nos llevó con él a una sesión de fotos en la que tenía que trabajar. Se trataba de una sesión en la que debía fotografiar a un grupo de música salsera completamente femenino.
El primero y único por el momento en toda Australia. Nos fuimos con él y con Jimmy, un chico italiano que Jacques había conocido también alojándolo como couchsurfer y que ahora le ayuda en algunos de sus trabajos de fotografía (Jimmy también es fotógrafo). En cuanto llegamos al estudio de grabación y lugar de ensayo del grupo latino, Jacques y Jimmy se pusieron en marcha para empezar captar los mejores lugares para fotos, la mejor iluminación etc. Aunque tuvieran que arrastrarse por los suelos. Nosotros les intentamos ayudar no molestando, aunque en algún momento hasta nos lanzamos a esto del “glamour” de la fotografía y el modelaje.
La sesión fue divertida para nosotros que estuvimos escuchando música salsa durante 2 horas totalmente gratis. Como en un concierto privado. Pero para Jacques, Jimmy y las chicas fue agotador. Finalmente, todo salió bien. Ellas ensayaron bien, y las fotos salieron fantásticas. Y nosotros aquí os las podemos presentar por si algún día oís hablar de ellas... Se llaman "Locura" y lo hacen muy bien. ¿Quién sabe si nosotros asistimos a sus inicios?

Lo más curioso de la sesión fue hablar con el mánager de las chicas. Un uruguayo muy entendido en música latina que lleva toda su vida en el gremio. Nos estuvo contando parte de su vida y resultó que había trabajado con los Gipsy Kings...
Hasta nos mostró sus carteles firmados de alguna de sus giras... Je, je. Fue gracioso estar en Brisbane, escuchando música salsa con un grupo de 14 o 15 mujeres la mayoría de ellas latinas y rodeados de carteles de los Gipsy Kings. Algo casi surrealista que sólo sucede gracias a la magia del couchsurfing. Pero, como os decimos, no nos podíamos aburrir con Jacques. Otro de los días nos dijo que llevaría a bailar salsa a un local de la ciudad exclusivo para eso. Él iba a llevar a una "amiga", Dasha, de origen checo, afincada en Sydney. También bailarina de salsa. Cuando estaban en el local bailando, apareció por sorpresa otra de las chicas con las que ha estado Jacques para montar una escena de celos en medio del local. Jacques, gracias a esa mitad medio española, consiguió torear la situación de tal manera que acabaron las dos en su casa esa noche. Lo que pasó dentro de su alcoba, ni lo sabemos, ni nos importa… Je, je.
Lo divertido fue a la mañana siguiente, cuando todos nos despertamos y desayunamos juntos. Estábamos allí nosotros dos, Jacques, Dasha y Ana. Los cinco nos estuvimos riendo de la situación, hablando de sexo y de lo malos amantes que son los australianos en detrimento de los latinos. Y cosas varias.

Y sin darnos cuenta, llegábamos al fin de semana... Pero no era un fin de semana cualquiera. Resultó ser Semana Santa. Aquí lo llaman Easter. Pero lo celebran igual. Cerrando todo y marchándose todos a disfrutar de las playas, de la familia o de lo que sea con tal de no acordarse del trabajo. Todo genial, pero a nosotros nos influyó negativamente porque cuando nos dimos cuenta, todos los autobuses y barcos estaban llenos y habían subido los precios. Hubiéramos querido ir a Moreton Island. Una preciosa isla cerca de Brisbane en la que, al parecer, llegan los delfines por las tardes a nadar a las playas... No pudo ser. Pero es que cuando uno está viajando es más difícil acordarse de cuando es un festivo. No importa. No nos vamos a quejar, ¿no?
Afortunadamente, Jacques nos dijo que no había problema en quedarnos con él en su casa hasta que pasara el fin de semana y todo el país regresara a la normalidad. Así, aprovechamos para ir a hacer un picnic a los Botanic Gardens. Que no son tan bonitos ni grandes como los de Sydney, pero no están nada mal para tumbarse y relajarse un buen rato a la sombra de alguno de los bonitos árboles que allí hay. Otro día nos fuimos a hacer una de las barbacoas que tanto nos gustan de Australia. Nos fuimos a la Street Beach, comimos algo de carne que habíamos comprado por el camino, y después nos tumbamos en la arena a tomar un poco el sol.
Hasta que llegó el domingo, día en que ya teníamos reservado el billete de autobús para ir a nuestro siguiente destino... Destino que desvelaremos en el próximo post. Porque este se acaba y queremos dedicar las últimas palabras a nuestro querido Jacques. Un hombre que nos dio todo desde el primer momento. Antes de conocernos. Un hombre que, cuando nos conoció nos siguió dando todo lo que tenía para que nos sintiéramos como en casa. Un hombre que abrió su corazón y compartió un pedazo de su vida y de su casa con nosotros. Un hombre fascinante que desde ya, pasa a ocupar un lugar muy querido en nuestro recuerdo, y en nuestro corazón. Un hombre que recordaremos por siempre, no sólo por lo que con él hemos vivido, sino también por todo lo que de él debemos aprender... Sencillamente... Muchas gracias, Jacques.
Y aquí terminamos porque debíamos continuar nuestro camino hacia el norte del país. Un post en el que seguiremos intentado ver canguros. De momento, sólo los hemos probado en filetes (su carne está realmente buena), y los hemos tocado como estatuas de bronce. Pero en vivo y en directo, nada.

Pero se avecinan cosas increíbles... ¿Os suena el nombre de Frasier Island? Los que la conocéis seguro que no la habéis olvidado. Los que no, no os perdáis el próximo post porque, pisar la isla de arena más grande del mundo, seguro, seguro... Es otra historia.
Ah!!! Y una última noticia. ¡¡¡Hemos aparecido en la edición digital del periódico LA VANGUARDIA!!! Contactaron con nosotros para conocer nuestra historia y han publicado algunas palabras nuestras. Queremos haceros partícipes a todos los que nos leéis. Sin vosoros este Blog no hubiera llegado tan lejos. Aquí está el enlace: "Entrevista en La Vanguardia"
Muchas gracias a todos.

6 comentarios:
Chicos!! Que suertudos con el CS de Brisbane. Solo matizaros una cosa: Lo de que no se roba como en Europa... Yo casi que lo restringiría más a España, no? No me veo a los Noruegos ni a los Suecos robando esas cosas en la calle...
Un beso y gracias por la "meción de honor" en el inicio del blog, jejeje.
Un beso de vuestro CAPITÁN!!
Pablo y Elena
www.laaventuradepabloyelena.blogspot.com
Holaaaa chicoss!! Jooo que suerte estais teniendo con el rollido de couchsurfing.. la verdad es que es la primera vez que escucho eso, pero ojala la gente fuera asi en todas partes, la gente viajaria mas y mejor, no creeis?? Sobre todo no os vayais sin probar las olas... aunque es un poco complicado aguantarse encima de la tabla y pillar una ola, la experiencia vale la pena y mas en una de las playas mas importantes de albito Surfer... de mi mala esperiencia algo bueno tuve que sacar no jiji!!! Se que hace tiempo que no os digo nada, pero me he puesto al dia desde que dejasteis Nueva Zelanda y como siempre, leo vuestros post con gran admiracion y envidia. Os mando muuuuchos besos. Vuestra amiga que os quiere, MAGUE.
Felicidades chicos, estáis viviendo experiencias increibles y nosotros con vostros.
Me quedo con lo mejor del post: Existen persones excepcionales y ALTRUISTAS. Gracias por demostrarnos que hay gente muy buena por todo el mundo.
Salmón.
Holaaa,
Aterrizo por aqui a traves del fb de un conocido que conoce a otro y aquel al de mas alla, cosas de la tecnologia. Que envidia de vuelta al mundo, voy a seguirles a partir de ahora. Animo y gracias por compartir el viaje.
Saludos!!!
Hola pareja ¡¡ os veo muy bien por el país de los canguros... ¡¡ qué suerte con el CS y qué mal rollo lo de la araña..je je me encanta seguir vuestras aventuras... es como una ventana al mundo ¡¡
Saludos
Cristina (Valencia)
PD os escribiré en privado dentro de unos día para los detalles de mi regalito de NZ je je cómo mola haber ganado ji ji
Buenas !!!, que malas personas que són la gente que no dejan jugar a voley !!!
Que grande los Gipsy Kings, lo más famoso del mundo entero !! jaja
Aquí estamos bien.
Aina no para, está trabajando en el cole de la SAFA GAVA, y en una academia, es pluriempleada !!! va de culo, tiene muchos trabajos en la Uni, y empieza a kurrar a las 08:00 hasta las 20:30 entre tanta tonteria. Pobreta, casi ni nos vemos.Pero bueno ya habrán tiempos mejores.
Yo, estoy bien, con el kurro nuevo que empecé en enerom molta feina però millor això que res. El voley una mica desastre, juego en el Elements prat barçam una cosa rara en primera catalana, pero ya acabamos la temporada. Estoy entrenando con Pablo a un equipo de juveniles, y hemos conseguido ser primeras, estoy contento de las "nenis" aunque estén hormonadas !
Hace poco me fuí a Birmania con el PAPA, un viaje que le regalaron a mi padre de una empresa, y mi madre tiene miedo a los aviones, pues me tocó. Una pasada !!! ya colgaré fotos por si las podéis ver.
Me despido, no sin antes tener un sentimiento contradictorio. Quiero veros y que volváis, pero también que esteis allí por mucho tiempo.
Un petonet als dos.
Cuideu-vos mooooolltttt !!!!
Publicar un comentario en la entrada